Ahora que llega el otoño, la obsesión veraniega por no deshidratarse pasa a un segundo, tercer o cuarto plano. Y es ahora cuando se producen la mayor parte de los problemas por falta de hidratación en el Camino. El seco viento sur de algunos días y el exceso de ropa de otras jornadas provocan un aumento de la sudoración. Si le sumamos el “olvido” de beber agua por tener una menor sensación de calor, tenemos un cóctel peligroso que puede resultar fatal. No hay que olvidar que nuestro cuerpo está compuesto de agua en dos terceras partes y que el cerebro y los músculos son agua en un 75%. Para saber si estamos hidratados hay que fijarse en la orina. Si es incolora o amarillo claro es señal de una buena hidratación; si es amarillo fuerte, mala señal. (más…)
