Personalmente soy más de bordón tradicional que de bastones extensibles, pero debo reconocer que ayer me llevé una sorpresa. Un amigo no paraba de insistirme que tenía que probar los bastones extensibles, no uno sino dos. Uno en cada mano. Insistió tanto, se puso tan pesado que finalmente acepté. Le pedí que me prestara sus dos bastones y le prometí que los probaría. En cuanto se marchó, cogí un bastón en cada mano y salí a caminar. (más…)
