Hasta que lleguen las Navidades no estaremos realmente en invierno, pero si nos asomamos a la ventana y vemos los árboles desnudos, la gente abrigada, el vaho saliendo de nuestra boca y el frío que entra en casa, no queda duda: el invierno ya está aquí. Comparado con los meses estivales, el invierno es más incómodo para hacer el Camino, pero hay peregrinos que lo prefieren. Desde luego que quienes busquen soledad y encontrarse consigo mismos tienen en el invierno un aliado excepcional. Lo peor de esta época es que difícilmente conseguiremos que la mochila pese poco. Hay que llevar más ropa de abrigo e incluso calzado de repuesto por si la lluvia es tenaz. Vamos a preparar la mochila invernal:
La mochila ideal es una mediana, de 50 litros por ejemplo, algo mayor que la necesaria para otras épocas del año. Tenemos una tendencia innata a llenar las mochilas. Siempre que queda espacio metemos más y más cosas. Por si acaso. Así que mejor evitarlo llevando una mochila en la que no haya espacio para el “por si acaso”. En resumen, la mochila no debería pesar llena más de una décima parte del peso de quien la porta. Por ejemplo, si pesas 70 kilos, tú mochila no debe pesar más de siete kilos. Pero en invierno no sería un disparate que nos fuéramos hasta los diez kilos.
Vamos a llenarla:
-Unas chiruca con gore-tex, imprescindibles para el clima invernal.
-Unas zapatillas de trail poco pesadas por si las Chiruca no se secan en días de lluvia persisitente.
-Unas chancletas para la ducha y para descansar los pies después de la caminata. Y si hace frío, no tengas vergüenza de pasear por el pueblo con calcetines y chancletas, ¡eres un peregrino!
-Guantes de Gore-Tex para protegerse del frío.
-Un pañuelo que sirva de bufanda suave para proteger la garganta.
-3 camisetas o camisas de las que se secan fácil. Las podéis ver en esta página, en el catálogo de Chiruca.
-2 pantalones largos.
-3 mudas.
-3 pares de calcetines de coolmax, aliados imprescindibles de las chiruca de gore-tex. Si son mullidos mejor.
-1 jersey fino.
-1 jersey gordo.
-1 forro polar que pese poco pero abrigue bien. En caso de frío nos podemos poner tipo cebolla: los dos jerseys, el forro polar y un chubasquero (para después de la etapa, en ruta no conviene abrigarse en exceso).
-1 capa de lluvia que tape al peregrino y la mochila. Si la lluvia es persistente, unas polainas tampoco vienen nada mal.
-1 toalla de microfibra, de esas que se secan en poco tiempo y no pesan.
-Saco de dormir que aguante 5-10 grados de temperatura exterior.
-Esterilla. Puede evitarse porque en invierno sobran las camas en los albergues.
-Neceser con todo lo necesario para la higiene personal. Que no falte la vaselina o cacao para los labios.
-Linterna, navaja multiusos y mechero.
-Rollo de papel higiénico, porque nunca se sabe.
-Cuaderno, bolígrafo y guía o mapa del Camino.
El llevar tan poco peso tiene un precio: cada día, al acabar la etapa, hay que hacer a mano la colada (existen lavaderos en cada refugio) y tenderla para tenerla seca al día siguiente. No hay que olvidar media pastilla de jabón Lagarto o similar, media docena de pinzas de tender y otros tantos imperdibles que nos servirán para tender la ropa de la mochila mientras caminamos. Por si al día siguiente llueve y no puedes tender la ropa de la mochila, puedes llevar varias bolsas de plástico para meter la ropa mojada.
Las tardes de invierno son largas, pues la noche cae antes, así que un libro resulta un compañero imprescindible. También hay quien se lleva una radio de auriculares para pasar el rato.
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Ustedes me perdonaran pero yo lo del libro lo desaconsejo totalmente es peso y libros hay pocos o muchos en los albergues y si hablamos de reducir peso creo que ese es evitable en estos tiempos ya llevamos sobre peso con móviles y cargadores de baterías,en este apartado si que aconsejaría si me lo permiten que lleven un teléfono de poco peso y sencillito para llamar y recibir llamadas y un cargador que pese poquito,pues he visto personas con tres cargadores,MP3, Cámara de fotos y teléfono como una mano de grande ciertamente tenia de todo aquel teléfono,pero en el camino creo sobra toda esa ostentación. A estos peregrinos del siglo XXI .Les leeré una frase de un libro que leí sobre el camino de Santiago que hizo un peregrino desde TARRAGONA A FINISTERRE.” Peregrinar es desasirse de lo cotidiano y experimentar el vigoroso sabor de la libertad”.BUEN CAMINO.