Viento, frío, lluvia, nieve, temperaturas bajo cero… el invierno es una autentica prueba de titanes para aquellos que se atrevan a hacer el Camino. Por si fuera poco, las inclemencias del tiempo no son el único enemigo del peregrino, ya que también hay que tener en cuenta la soledad y la existencia de muchos albergues cerrados en estas fechas. Pero no todo es negativo, hay días soleados en los que caminar resulta más agradable que en ninguna otra época, no hay que pelearse por encontrar cama y los vecinos de los pueblos son más receptivos tras la avalancha de peregrinos del verano. (más…)
Archivos de noviembre, 2010
Invierno en el Camino
Martes, noviembre 30th, 2010Una mochila para el invierno
Sábado, noviembre 27th, 2010Hasta que lleguen las Navidades no estaremos realmente en invierno, pero si nos asomamos a la ventana y vemos los árboles desnudos, la gente abrigada, el vaho saliendo de nuestra boca y el frío que entra en casa, no queda duda: el invierno ya está aquí. Comparado con los meses estivales, el invierno es más incómodo para hacer el Camino, pero hay peregrinos que lo prefieren. Desde luego que quienes busquen soledad y encontrarse consigo mismos tienen en el invierno un aliado excepcional. Lo peor de esta época es que difícilmente conseguiremos que la mochila pese poco. Hay que llevar más ropa de abrigo e incluso calzado de repuesto por si la lluvia es tenaz. Vamos a preparar la mochila invernal: (más…)
La llegada al Obradoiro
Miércoles, noviembre 24th, 2010Caminas por las calles empedradas. Iglesias, tabernas y tiendas de todo tipo flanquean tus pasos. En tu camino te cruzas con gentes que deambulan deprisa hacia el trabajo o que pasean con calma entre la ciudad monumental. La mayoría ni te mira. Estás acostumbrado a pasar por pueblos donde todo el mundo saluda al peregrino, pero la ciudad te convierte en un personaje anónimo, uno más de los cientos que cada día llegan hasta ella. Sólo se te acerca algún tendero de souvenirs para ofrecerte una degustación de tartas con la esperanza de que le compres algo. El sonido de una gaita comienza a adueñarse del ambiente. Un arco entre dos edificios protege al gaitero, que espera algún donativo de los paseantes. Pasas junto a él y, de pronto, al salir del arco, se abre ante tí la plaza. Has llegado al Obradoiro, kilómetro cero del Camino. Aún no ves la catedral. Frente a tí se alza el edificio de la Xunta y el Ayuntamiento, pero hasta que tus pasos no te llevan hasta el centro de la plaza y te giras para mirar atrás, no alcanzas a ver la fachada de la catedral. (más…)
San Juan de la Peña fascina
Domingo, noviembre 21st, 2010Desvío obligado para los peregrinos que recorren el Camino Aragonés, San Juan de la Peña es uno de esos hitos jacobeos que fascinan a caminantes y turistas. La enorme visera de roca bajo la que se cobija un precioso claustro románico es el principal atractivo de este enclave tan especial. Los capiteles historiados de un encantador románico pimitivo resultan tan asombrosos como la propia situación del claustro. El interior del monasterio es otra joya. Parte excavado en la roca, parte de recias piedras de sillar con marcas de cantero, cuenta con dos iglesias superpuestas. El mudéjar y el románico se funden en armonía. Carretera arriba, el Monasterio Nuevo ha sido reconvertido con gusto en un museo sobre la historia del lugar y de todo el Reino de Aragón. (más…)
Cómo colocar la mochila
Jueves, noviembre 18th, 2010Si algo caracteriza al peregrino moderno es la mochila, ese bulto que nos ponemos a la espalda el primer día de la ruta y que nos acompañará a lo largo de todo el Camino. Día tras día, la mochila se convertirá en nuestra compañera inseparable. Su peso vendrá con nosotros hasta Santiago. Antes de salir del albergue por la mañana nos la echaremos a la espalda y no nos la quitaremos -salvo paradas puntuales- hasta acabar la etapa. Desde este blog hemos insistido una y otra vez en que hay que limitar el peso de la mochila, intentar que no exceda del 10% de nuestro propio peso. Pero hasta ahora no hemos hablado nunca de la importancia de colocárnosla correctamente a la espalda. (más…)
El móvil en el Camino
Lunes, noviembre 15th, 2010Todavía recuerdo mis primeros Caminos. Tenía 18 o 19 años cuando me colgué el petate a la espalda y me fui a Roncesvalles para empezar la ruta. Mi madre ponía el grito en el cielo. ¡Te va pasar algo! ¡Estas loco, tú solo por esos caminos! Parecía que me iba a la guerra de Irak y no a hacer la ruta jacobea. La solución que pactamos para su tranquilidad pasaba porque cada día llamara a casa. Me compré una tarjeta de esas de las cabinas, creo que de dos mil pesetas, y cada noche buscaba una cabina y llamaba a casa. No era difícil, porque para el Xacobeo 93 Telefónica había instalado cabinas en todos los pueblos de la ruta con albergue de peregrinos. (más…)
Una colada como antaño
Viernes, noviembre 12th, 2010A todos nos ha sorprendido alguna vez en alguna remota aldea de Galicia la estampa de una señora de negro haciendo la colada a mano en el lavadero público. Parece una imagen salida de hace cien años, pero aún puede verse en pleno siglo XXI en muchas aldeas por las que pasa el Camino de Santiago. En la mayoría de los casos no es por necesidad, por no poder tener una lavadora en casa, sino porque defienden que como lavar a mano no hay nada. La ropa queda mejor y se impregna de olores agradables. La verdad es que visto desde nuestras vidas comodonas, la idea de tener que hacer la colada a mano y con agua fría de la fuente del pueblo no parece una perspectiva muy halagüeña por mucho que la ropa vaya a quedar más limpia. Pero en cambio, soy un gran defensor de la colada a mano en el Camino de Santiago. Os cuento los motivos: (más…)
Las luces del nuevo día
Martes, noviembre 9th, 2010Vas caminando casi a tientas, con una linterna en la mano para alumbrar los cruces donde la orientación resulta imposible sin ver las flechas amarillas. El mundo está en silencio, un silencio que apenas rompen algunos ladridos lejanos. Hace apenas quince minutos que has salido del albergue, pero el pueblo ha quedado ya atrás. Ante tí se abre una gran llanura de campos fundidos con el negro de la noche. El canto de un gallo te sorprende. Y luego otro, y otro más. Miras al cielo. Las estrellas dibujan un impresionante dibujo lechoso entre las nubes, que cubren gran parte de la bóveda celeste. Pero el negro del cielo se ha teñido ligeramente de gris, de azul. Es como si una luz comenzara a iluminar tímidamente el cielo. Sólo las nubes permanecen aún negras como el carbón. (más…)
El Camino hace treinta años
Sábado, noviembre 6th, 2010Rebuscando en los archivos de la revista “Peregrino” he dado con un artículo que me ha parecido muy interesante. Se trata del escrito de un peregrino que hizo el Camino en 1981, un año antes de su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La falta absoluta de albergues y de señales, así como la gran hospitalidad de las gentes de los pueblos de paso son las mayores diferencias con el Camino actual. Os transcribo a continuación lo mejor del artículo, firmado por Juan González Salvadores:
Camino de Santiago en el tiempo y en el recuerdo
Han transcurrido veintinueve años desde mi primer Camino desde Saint Jean Pied de Port hasta Compostela y he vuelto a releer el diario que escribí entonces. La simple lectura de los sesenta folios, ya amarillentos, ha hecho despertar en mí nuevamente sensaciones de lo vivido aquellas lejanas jornadas del año 81. Nuestra experiencia comienza el 3 de julio y finaliza el 1 de agosto.
Me llama poderosamente la atención la diferencia que existe entre la realidad actual del Camino y la de entonces. Durante aquellos treinta días solamente tuvimos ocasión de conocer a otro peregrino (Suizo) que estaba realizando el Camino a pie como nosotros, y otros cinco peregrinos ciclistas. En la oficina del Cabildo compostelano sólo habían registrado un total de 159 peregrinos en lo que llevábamos de año. De las veinticuatro poblaciones donde dormimos, solamente en una existía albergue (Santo Domingo de la Calzada), que casualmente se estrenó con nuestra llegada, y que dependía de una institución ligada al Camino: la Cofradía del Santo.
La señalización del Camino era entonces muy precaria, e inexistente en muchos lugares, lo cual nos ocasionaba frecuentes pérdidas de rumbo. Los tramos de asfalto eran muy abundantes, no existían los andaderos actuales. Las concentraciones parcelarias habían amputado tramos originales al Camino, obligándonos a dar incómodos rodeos por las nuevas redes.
Hoy la realidad es bien distinta. Prácticamente en todos los pueblos de la ruta existen uno o varios albergues. Pueblos antaño casi deshabitados, como Rabanal, hoy se ven llenos de vida y de peregrinos. Se han habilitado caminos paralelos al asfalto en los tramos más peligrosos. La personalidad y transcendencia del trazado histórico han ganado el pulso a los nuevos caminos agrícolas de concentración, gracias en gran parte a la tutela de las asociaciones de Amigos del Camino.
A pesar del profundo cambio positivo de la realidad del Camino, en este intervalo de años hay que resaltar como nota negativa la masificación, que ha traído la pérdida casi total de aquel carácter hospitalario que distinguía a los habitantes de los pueblos del Camino, quienes en ausencia de albergues siempre supieron estar a la altura de las circunstancias, prestando a los pocos peregrinos que pasábamos el auxilio y la atención a su alcance: un simple vaso de agua, conversación… y, sobre todo, hospitalidad.
En otro artículo de la misma revista, Ana Martinez cuenta su peregrinación un año después, en el Xacobeo’82. He aquí unos extractos:
“El 82 era Año Santo y hubo muchos peregrinos. Quedamos sorprendidos al ver en el libro de peregrinos de Roncesvalles que a día 25 de julio ya habían pasado por allí 300 personas. Y en Mellide el sacerdote que nos acogió en su casa nos dijo que en ella habían dormido ya cerca de 600″
“Nos guiábamos por el sol, a veces por las estrellas, y procurábamos seguir la línea recta. Aquel Camino era más descansado porque como no existían los albergues, no había un lugar al que llegar, por lo que te detenías cuando considerabas que ya era suficiente por esa jornada. Allí nunca faltaba techo: casi siempre algún local parroquial o escuela municipal, pero también dormimos en cass particulares, pajares, monasterios…”
“Aprovechábamos las ofertas de hospitalidad aunque fuera demasiado temprano y pretendiéramos continuar aún con la etapa. ¿Cómo resistirse, por ejemplo, al ofrecimiento de don Elías Valiña, párroco de O Cebreiro, al dejarnos una palloza para dormir?”
La verdad es que en cierto modo da pena que se haya perdido parte de ese espíritu, pero el Camino sigue siendo un reducto de hospitalidad y espiritualidad en un mundo donde estos valores parecen perdidos. Disfrutémoslo antes de que cambie aún más.
¡Buen Camino, amigos!
Los puertos de Roncesvalles
Miércoles, noviembre 3rd, 2010José A. Perales escribe en el Diario de Navarra interesantes artículos sobre los rincones más apasionantes de Navarra. Os traigo hoy aquí una interesante aproximación geográfica e histórica a los puertos de Roncesvalles. Ibañeta y Lepoeder, esos gigantes temidos que ahora estarán a punto de cubrir las primeras nieves:
LOS PUERTOS DE RONCESVALLES
Cruzar los Pirineos ha sido siempre un reto para los peregrinos y viajeros que vienen de Francia. Más que por la altura y la fragosidad del terreno, estos puertos se muestran especialmente duros por la climatología adversa (niebla, lluvia, nieve ) que puede convertir el ascenso en una trampa mortal. Desde Donibane Garazi (cerca del cual se juntan tres de las cuatro vías jacobeas más importantes que atraviesan Francia), hasta Roncesvalles el camino a pie puede durar entre 7 y 8 horas. Por eso, si el tiempo es inseguro, lo más lógico es utilizar el camino más corto, que es el que coincide en parte con la actual carretera de Luzaide/Valcarlos y asciende por el puerto de Ibañeta (1.062 metros). Esta ruta tiene 5 kilómetros menos que el camino alternativo, conocido hoy como la ruta de Napoleón, la cual va por el monte desde Donibane Garazi, capital de Baja Navarra, hasta los puertos de Bentartea y Lepoeder, para bajar desde aquí a Roncesvalles por el barranco de Arrañosin. (más…)









