Las luces del nuevo día

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Amanece sobre el Camino

Vas caminando casi a tientas, con una linterna en la mano para alumbrar los cruces donde la orientación resulta imposible sin ver las flechas amarillas. El mundo está en silencio, un silencio que apenas rompen algunos ladridos lejanos. Hace apenas quince minutos que has salido del albergue, pero el pueblo ha quedado ya atrás. Ante tí se abre una gran llanura de campos fundidos con el negro de la noche. El canto de un gallo te sorprende. Y luego otro, y otro más. Miras al cielo. Las estrellas dibujan un impresionante dibujo lechoso entre las nubes, que cubren gran parte de la bóveda celeste. Pero el negro del cielo se ha teñido ligeramente de gris, de azul. Es como si una luz comenzara a iluminar tímidamente el cielo. Sólo las nubes permanecen aún negras como el carbón.

Sigues caminando y enseguida te das cuenta de que ya no necesitas la linterna. Aunque de forma muy ténue, los muros, los arbustos, las casas comienzan a tomar forma. Vuelves a dirigir la vista hacia el cielo y el color azul grisaceo comienza a ganar terreno. Las estrellas se van apagando, sólo quedan las más brillantes. Con el rítmico golpeteo del bordón como música de fondo, te fijas en que los olores del campo parecen cobrar fuerza. Los pajarillos no paran de cantar desde los árboles cercanos. El sol aún no se asoma por el horizonte, pero todo indica que el día ya ha comenzado.

Pasan los minutos y la claridad gana terreno. El cielo se ha teñido totalmente de un azul pálido y los colores de los objetos, aunque apagados, ya pueden distinguirse. Es ahora cuando llega el éxtasis. Las nubes se tiñen de rojo intenso y el mundo se empapa de colores anaranjados. Es tan impresionante que detienes tu marcha. Intentas captar el momento con tú camara, pero la imagen digital no hace justicia. Tendrás que guardarlo en la retina.

El rojo intenso de las nubes va tornándose naranja primero y dorado después. El horizonte se ilumina, tiñéndose de color oro. Poco después, el primer rayo de sol baña el mundo. Primero es una bola rojiza que lanza destellos y a la que puedes mirar, pero enseguida se convierte en el astro rey que da vida al mundo. El día ha comenzado y el sol te acompañará durante toda la jornada haciendo el mismo recorrido que tú: siempre desde el este y rumbo al oeste, donde se perderá en las profundidades del mar de más allá del Finisterre.

¡Buen camino y Buenos Días!

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3 comentarios to “Las luces del nuevo día”

  1. j.m.b.c dice:

    yo tengo varias mejores, pero como son mias, no las publico… el que quiera ver amanecer, que madrigue

  2. Hola.
    Yo, al igual que miles de peregrinos, he podido disfrutar de muchos amaneceres fantásticos.

    Uno es el que capté con mi cámara saliendo de Boadilla del Camino y paralelos al canal de Castilla:

    http://www.flickr.com/photos/freecat/59667133/

    Un saludo ;-)

  3. c.can. dice:

    para ” Luces del nuevo día”.

    Hola.

    He vivido la misma experiencia, en el mismo lugar, a la misma hora. Por eso lo entiendo. No es fácil de explicar, y tú lo has hecho, perfectamente. Gracias por compartirlo, he vuelto a vivirlo.

    P.D. Solo esas fotos no me salieron,pero ,el recuerdo está muy presente en mi memoria. Tambien las sensaciones.

    ¡ Buen Camino ! .¡ Buenos dias !.