Por un Camino sin basura

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Hagamos algo antes de que sea tarde

En el último mes han sido muchos, demasiados, los comentarios y las discusiones en nuestro grupo de Facebook sobre la basura en el Camino. Y digo demasiados, porque uno sólo ya es una malísima noticia. Es una auténtica lástima que tengamos que hablar sobre este tema en un país desarrollado y con un nivel de educación que creíamos aceptable. Pero desgraciadamente vamos a tener que hablar de ello, porque la basura comienza a ser un problema grave en el Camino Francés, muy especialmente en el tramo que va de Sarria hasta Compostela.

100 kilómetros y pocos más son los que separan Sarria de la tumba del apóstol. 100 kilómetros que son los establecidos por la Iglesia para otorgar la Compostela. 100 kilómetros que se han masíficado hasta tal punto que son muchos los peregrinos que llegan desde Roncesvalles, que sienten que el Camino por el que transitaban nada tiene que ver con el que se encuentran a partir de entonces; algunos incluso optan por coger el tren y dar por terminada en Sarria su peregrinación. Y es esa masificación la que está haciendo estragos no sólo en el espíritu del Camino sino también en el medio natural que rodea la ruta.

Envoltorios de todo tipo de tentempiés, latas, botellas de plástico, papeles y bolsas aparecen por todos los rincones del Camino. Da igual que pases por un bosque milenario o por una senda junto a un arroyo de aguas cristalinas; la porquería está allí. Y estará por muchos años a no ser que alguien la recoja.

Una lata de refresco tarda más de diez años en desaparecer cubierta de óxido. Son muchos, pero no tantos como una botella de plástico, que tarda entre 100 y 1.000 años en hacerlo. Una de vidrio tarda aún más, hasta 4.000 años. Las omnipresentes bolsas de plástico, esas que el viento mueve de un lado para otro como horrorosos pájaros asesinos, tardan 150 años en degradarse totalmente. Las colillas, que los fumadores tienen la fea tendencia de arrojar a un lado en cuanto acaban el cigarro, están un par de años afeando el paisaje antes de esfumarse. Ya véis, una autentica barbaridad en medio de los preciosos paisajes gallegos.

Otra moda de dramáticos resultados para el medio ambiente es la de tirar las botas al mar al llegar a Finisterre. Los materiales de las que están fabricadas, algunos naturales y otros sintéticos, son muy resistentes y pueden tardar hasta 300 años en desaparecer. Una desgracia para el mar, vaya.

No es tarde; nunca lo es, pero más vale que entre todos hagamos algo sin perder tiempo para que la basura no ahogue nuestro Camino.

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4 comentarios to “Por un Camino sin basura”

  1. Estoy muy de acuerdo con este posto, sobre todo en lo de Fisterra, POR FAVOR, EL FARO NO ES UN BASURERO.

  2. Bernat Artigues dice:

    “Es una auténtica lástima que tengamos que hablar sobre este tema en un país desarrollado y con un nivel de educación que creíamos aceptable.”

    Por desgracia la educación en este país parece que solo está para mostrarla de cara a la galería. Delante de los demás somos los mas de lo mas en educación. Todos reciclamos, todos tenemos una gran conciencia cívica,…

    Pero cuando nadie nos ve se nos olvida el civismo, la educación y todo lo demás. Y no hace falta ir al camino para verlo. Basta conectarse a internet y visitar cualquier foro donde se permitan comentarios anonimos y sin moderar, las barbaridades que se leen son de verguenza.

  3. Modesto dice:

    Yo me imaginaba que los peregrinos eran personas educadas, responsables y consecuentes con lo que hacen. Lo que pasa es que la basura no la tira, o sí, un peregrino que se considere peregrino, sino que en el Xacobeo, inundan los Caminos personas que no son amantes del deporte al aire libre, del espíritu del Camino, ni amantes de la naturaleza. Son cerdos con mochila y botas.

  4. Andrés dice:

    Totalmente de acuerdo con lo que dice “Modesto”,la gente que llena todo de basura y no cuida el camino no son autenticos peregrinos,se ha apuntado a la “fiesta” del Xacobeo para decir yo hice el camino sin pararse a pensar en el verdadero significado del camino y lo que representa para otras personas.
    No son menos ni nadie es menos,cada uno camina por el motivo que quiere,pero se debe respetar y conservar lo que cuidan y aprecian los demás,que tanto valor tiene.

    Saludos