Ahora que aprieta el calor, muchos peregrinos prefieren las zapatillas de trail o zapatos de montaña a las botas tradicionales. Lo cierto es que las botas que se hacen ahora están preparadas para soportar las temperaturas estivales sin que el pie se cueza dentro, pero aún así son muchos quienes prefieren el calzado de caña baja. En contra tienen que no sujetan el tobillo, pero tienen también sus ventajas.
Hace unos años la discusión era si era mejor hacer el Camino con botas o con zapatillas de deporte, como las que utilizamos para correr o jugar a tenis. Ganaban siempre las botas, porque la zapatilla de deporte tiene suelas blandas, no preparadas para los terrenos pedregosos por los que discurre la ruta jacobea, por lo que resultaba fácil lesionarse al pisar alguna piedra. Pero en los últimos años, Chiruca y otras marcas del sector, han popularizado los zapatos de montaña, un híbrido entre zapatilla deportiva y las botas de monte. De las zapatillas heredan su forma y de las botas todo lo demás: materiales, resistencia, dureza…
En el Camino, especialmente en verano, arrasan y son mayoría los peregrinos que las utilizan. Son cómodas y pesan menos que las botas. Sus suelas están preparadas para caminar por terrenos irregulares. Las de Chiruca, que cuenta con una amplia gama, cuentan con suelas Vibram, las mejores del mercado, resistentes, flexibles y poco pesadas. La impermeabilidad y transpirabilidad están también garantizadas gracias a la membrana Gore-Tex, que Chiruca utiliza en la práctica totalidad de la gama.
Cómodas, resistentes, impermeables… ¿se puede pedir más? Sí: poderlas utilizar después del Camino. Son muy versátiles y resultan ideales para un fin de semana en contacto con la naturaleza, una escapada de casa rural, un paseo por los bosques en busca de setas o cualquier otra actividad al aire libre.
Y vosotros, ¿de qué sois, de bota o de zapato de montaña?
Puedes ver las zapatillas de trail y zapatos de montaña de Chiruca aquí:
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Yo uso unas zapatillas, que no son de deporte como tal, pero si son para andar, o así me las vendieron en una tienda de deporte precisamente para la ruta Jacobea. Son buenas zapatillas para la lluvia, terrenos irregulares, pero después de haberlas dado un uso suficiente para probarlas y hacerme a ellas antes de emprender el Camino, se han manifestado ciertas ampollas, quizás por la alta sudoración del pie. Me queda la “esperanza” de que no haya usado unos buenos calcetines… en ese aspecto, ¿qué me recomendáis para hacerlo en verano?
Gracias por todo y por el increíble trabajo que hacéis para conocer todo sobre el Camino de Santiago, tanto en historia, entornos, materiales, preparación… como en la buena redacción de ello.
Como ya les comenté hace dos semanas, me compré las botas Chiruca “Bulnes”. En principio, llevo cerca de quince kilómetros amoldándolas. Se nota la rigidez por ser bota, pero claro, hay que “flexibilizarlas” como es lógico. Es robusta aunque muy cómoda, y noto unas pequeñas molestias en el doblez: cuando subo el talón y doblo la parte delantera, por la zona donde empiezan los cordones. Pero bueno, es solo el comienzo. Cuando las miro, pienso que son para “muchos años”.
He comprado unas Bulnes y sólo he hecho algún kilómetro y noto molestias en la doblez, lo cual me está haciendo dudar de haber hecho una buena compra. Tengo mis dudas de que se ablanden, mi experiencia con otras botas, eso sí mas rígidas aún, es que el problema no desaparece.
Lo mejor son unas chanclas o unas crock, no salen ampollas, el pie traspira y son muy comodas y ligeras, si llueve no pasa nada antes se seca el pie
. el terreno del camino de Santiago no exige calzado técnico en absoluto.