Y en el Camino… ¿qué como?

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En ensalada, con salsa... pasta para cenar.

Algunos amigos han preguntado en los últimos días por la alimentación en el Camino. ¿Qué es recomendable comer para enfrentarse a la ruta jacobea? Pues bien, hoy intentaremos aclarar algunas dudas. Por regla general, lo mejor es alimentarse de forma variada, como hacemos en casa, aunque por tratarse de un gran esfuerzo físico, una de las comidas es recomendable que sea a base de pasta. Vamos a verlo por partes:

>DESAYUNO: Nada más levantarse, antes de empezar la etapa, conviene desayunar como estemos acostumbrados en casa. Por lo menos un café con leche y unas galletas o pieza de bollería. Si podemos tomar un zumo de naranja, pues mejor.

>ALMUERZO: Como en el Camino se madruga mucho y la mayor parte del esfuerzo se realiza por la mañana, conviene hacer un alto a las dos horas del comienzo -unos diez kilómetros- y llenar un poco el estómago. Lo mejor a estas horas es un bocadillo y unos frutos secos. Durante el resto de la etapa, si sentimos hambre, una pieza de fruta, unos frutos secos o alguna barrita de cereales son suficientes.

>COMIDA: El mediodía es el mejor momento para ir de restaurante. Las cocinas regionales son ricas y variadas a lo largo del Camino y es ahora cuando podemos disfrutarlas. Unas patatas a la riojana, un cocido castellano, un lechazo al horno, un botillo del Bierzo, un pote gallego o un pulpo a feira son algunas de las delicias que nos esperan en la ruta. Así que a mediodía vía libre para el disfrute y cita gastronómica.

>MERIENDA: En el Camino perdemos mucha agua, así que cualquier momento del día es ideal para hidratarse. Una coca-cola, un aquarius, un refresco o una cervecita con limón son ideales a media tarde para recuperar líquidos, azúcares y sales que el cuerpo pierde durante el esfuerzo.

>CENA: Muchos eligen esta hora para ir de restaurante, pero lo ideal es hacerlo a mediodía y reservarse la cena para cocer un poco de pasta en el albergue. La pasta aporta hidratos de carbono, energía vital para la etapa del día siguiente. Además, si vamos de restaurante, seguramente acabaremos más llenos que Sancho Panza y no es recomendable porque nos impide dormir correctamente. Las noches del peregrino son cortas: terminas de cenar a las diez y te levantas al alba, por lo que te quedan unas pocas horas para dormir y no es recomendable acostarse inflado de comida. Un poco de pasta y una ensalada o unos embutidos, un postre rico en calorías -en el Camino abundan los postres monacales- y a charlar un rato a la fresca antes de retirarse a dormir.

Ya veis que no tiene mucho misterio. Quizás lo más importante sea lo del plato de pasta de la cena y alimentarse ligeramente durante la etapa.

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Un comentario to “Y en el Camino… ¿qué como?”

  1. gemma lopes dice:

    Saludos, peregrinos!

    Por mi experiencia del pasado año, que pienso repetir éste, mi mejor diete es:

    -Recien levantada, un brick de leche directa del pote a repartir entre cuatro (no siempre se puede conseguir un cafe caliente) comprada el dia anterior, y, si hay suerte. Soy incapaz de comer a las seis de la mañana.

    - sobre las ocho: parada y fonda, si es posible: sandwich de pan de molde con nocilla. Parece de risa pero a mi me fue fenomenal. Te agencias un pan de molde, a ser posible sin corteza, y un bote de nocilla. La misma bolsa del pan te sirve de envase una vez hechos los “bocatas”. De la bolsa Panrico 20 % gratis salen 14. Como eramos cuatro, pues a 3 o 4 por persona. No pesan, se comen sin hambre y dan una energía increible. Si hay suerte y bar, café con leche. Casi cada día se peude comprar el material en el pueblo y si sobra Nocilla, pues se deja en el albergue para el que venga detrás.

    - Durante el camino: agua, agua, agua, algún Gatorade ocasional y para las “depresiones”, pastillas de glucosa.

    - Mediodia: Menú del día a final de etapa. A ser posible con gastronomía de la tierra que contenga pasta, ensalada, fruta fresca.

    -Merienda-cena: en el albergue, si se puede compartiendo con otros peregrinos: pan con tomate y jamon, o una ensalada, o fruta al fresco del patio, pero en plan ligero.

    En fin, que cada cual habla de la feria según le fue en ella. A mi me funcionó este sistema.

    Buen camino!