La mejor preparación: Pasear

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Se va acercando el verano, cuando muchos de vosotros tendréis previsto lanzaros al Camino. En Expertos en el Camino no nos cansaremos de repetir que no es conveniente ponerse en ruta sin haberse entrenado un poco antes. Pero no os asustéis, no se trata de ir al gimnasio a hacer pesas ni salir a correr ni nada parecido. Se trata, simplemente, de echarse la mochila al hombro, calzarse las Chiruca y hacer pequeñas excursiones dominicales.

Bosque navarro

¿Agradable, no? Pues aunque no lo parezca, se trata del mejor entrenamiento para el Camino. De este modo el cuerpo se va acostumbrando a las caminatas, los pies se van haciendo a las botas y nosotros vamos conociendo nuestros límites. Es además aconsejable que las rutas preparativas las hagamos con el mismo equipo con el que pensamos hacer la peregrinación. Así veremos qué material se adapta bien a nosotros y qué partes de la equipación conviene cambiar.

Para comenzar, ahora que el buen tiempo ha llegado, nada mejor que dedicar uno o dos días a la semana a hacer excursiones campestres. Existen en todas las comarcas españolas numerosos senderos de Pequeño Recorrido, ideales para entrenarse y disfrutar al mismo tiempo de la naturaleza.

Pero, ¿qué es un sendero de Pequeño Recorrido?

Son paseos de entre 7 y 20 kilómetros de longitud a través de rincones de gran valor natural y en los que no faltan alicientes históricos para descubrir. Algo así como un Camino de Santiago en miniatura, en una sola etapa. De hecho, el Camino es un sendero de Gran Recorrido, el GR-65, para ser exactos.

Todos los senderos PR están también numerados y existen cientos, miles quizás, por toda España. Son fáciles de identificar porque están señalizados con rayas paralelas de color amarillo y blanco, que seguro que habéis visto en cuanto salís de vuestros pueblos o ciudades.

Sólo hay que elegir la zona a la que queréis acercaros y buscar en internet información sobre los senderos señalizados en el entorno. Este tipo de datos los proporcionan normalmente las oficinas de turismo, que suelen contar con mapas de las sendas habilitadas en su comarca. Después no hay más que llegar hasta allí y disfrutar del paseo y de la naturaleza. Y así semana tras semana.

Cerca de mi casa hay un PR que se adentra en un hayedo que parece encantado, descubre las ruinas de viejos edificios mineros y se encamina hasta una cascada y una aldea colgada de las orillas de un pantano solitario. El camino de regreso se hace sobre la plataforma de un antiguo ferrocarril minero desmantelado. Robles, hayas y castaños te acompañan hasta unas ruedas de molino abandonadas. Creo que se cayeron de alguno de los trenes que trazaban la ruta hace cien años, porque si no, no entiendo qué hacen caídas en medio del bosque. Vaya, ya véis mil y un sorpresas en un paseo. Pero no es una excepción: todos los PR descubren lugares fascinantes.

¿Se os ocurre alguna forma mejor de preparar el Camino? A mí no. En cuanto cierre está página, me pongo las Chiruca y me voy a buscar algún PR nuevo que descubrir.

¡Buen entrenamiento y felices fines de semana de primavera!

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