Ezequiel, el templo del pulpo

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Cuando apenas faltan tres etapas para llegar al sepulcro del apóstol, aparece Melide. En su calle principal, como un auténtico templo de la gastronomía, se abre la entrada a la pulpería Ezequiel. En plena puerta, grandes cazuelas de cobre con litros y litros de agua en plena ebullición. Dentro se cuecen los pulpos, los 150 kilos de pulpo que cada día se sirven en este establecimiento que se se ha convertido en una cita ineludible para quienes peregrinan a Santiago.

La pulperia abrió sus puertas en 1960. Ezequiel y su mujer, ayudados por varias señoras vestidas de negro, cocían el pulpo en plena calle. Los comensales se sentaban en bancos corridos y las mesas eran simples tablones de madera. Hoy, los fundadores están jubilados y son su hija y su marido quienes llevan el local, que tiene capacidad para 600 comensales y no ha perdido un ápice de su encanto original.

Cazuelas de cobre para cocer el pulpo

Cazuelas de cobre para cocer el pulpo

Su secreto sigue siendo la materia prima, que traen de las rías gallegas y de ningún otro lugar. Cuentan que lo congelan para matar el nervio y que no sea tan duro. Después sólo queda hervirlo durante diez minutos y dejarlo reposar en el agua durante casi dos horas. Una vez listo, lo trocean con unas enormes tijeras, lo colocan en raciones generosas en platos de madera y lo sazonan con sal gorda. El toque definitivo es el pimentón, que vierten de grandes botes de colacao en cuyas tapas han abierto varios agujeros a modo de salero gigante.

El resultado, simplemente delicioso, sin duda uno de los mejores recuerdos gastronómicos del Camino de Santiago.

El precio de la ración ronda los seis euros, pero el pulpo no se sirve solo, sino acompañado de cachelos y pan de aldea. Regado, por supuesto, con Ribeiro, ese vino blanco y afrutado que se sirve en tazas de porcelana blanca.

Como colofón a la comilona, en la que no falta la tarta Santiago típica de Galicia, un café de puchero y un chupito de orujo que invita a cantar a montar alboroto a los peregrinos. Es gracioso ver como los rectos japoneses y los gentlemen británicos se desmelenan al son de los chupitos del café con vitaminas de Ezequiel.

Después, sólo queda caminar hasta el albergue y echar una siesta o bajar la comida continuando hasta el siguiente pueblo. El bosque que hay a la salida de Melide, donde un rudimentario puente de piedras ayuda a salvar un río de aguas limpias, es todo un regalo para los sentidos, igual que el pulpo de Ezequiel, que queda para siempre entre los mejores recuerdos de la ruta jacobea.

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6 comentarios to “Ezequiel, el templo del pulpo”

  1. Por siete veces me pasé por Melide, en el Camino. Y por siete veces conoci el cielo gastronomico de Ezequiel: pulpo, viño y chupitos. E en este 2010 por cierto volveré, mes de junio!
    Auro Lucio – Brasil

  2. Diego Polo dice:

    ¡qué rico está el pulpo! Regado con buen vino blanco.
    ¿Has hecho 7 veces el Camino? Entonces ¡¡eres un expertoenelcamino!!

  3. Alex dice:

    Que grande Casa Ezequiel!!
    Es uno de mis grandes recuerdos de mi camino 2009.
    Buen camino a todos.

  4. NIEVES MIR dice:

    Pronto, pronto… tendré el placer de degustar ese pulpo en casa Ezequiel…. que ganicas tengo ya!!! (y qué hambreeee…jajajaja) (¡ya os contaré si es tan bueno como decis!)

  5. nacho dice:

    Yo he hecho el camino tres veces y solo se que el que no para en casa Ezequiel no he hecho el camino completo. Un saludo a Jorge de pulperìa Ezequiel y espero que tu hijo se ponga bien. Un abrazo a todos los peregrinos

  6. ana pantoja dice:

    Yo voy el martes para Ezequiel. Reservarme una muy grande¡¡¡¡ animo peregrinos , en esta época somos pocos pero valientes