Dos caminos a Santiago en Euskadi

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De todos los caminos alternativos al Camino Francés, dos de ellos pasan por tierras vascas. Ambos entran en la península Ibérica por Irún, pero su trazado se separa para llegar a Compostela sin volver a encontrarse hasta desembocar en la plaza del Obradoiro. El primero, más popular, es el Camino de la Costa, que continuará después por Cantabria y Asturias hasta la capital gallega. El segundo, conocido como Camino Primitivo, discurre por los valles del interior hasta unirse al Camino Francés en la riojana Santo Domingo de la Calzada.

La calzada trepa hacia el túnel San Adrián
La calzada trepa hacia el túnel San Adrián

Dicen los historiadores que el Camino de la Costa fue el primero. La Reconquista aún no había avanzado más allá del valle del Ebro y los senderos del sur no eran seguros. Peregrinos llegados de toda Europa se ceñían a los caminos costeros, físicamente exigentes pero más seguros, en su propósito de alcanzar la tumba del apóstol.

Fuenterrabía, San Sebastián, Zarautz, Deba, Mutriku, Lekeitio, Bermeo, Bilbao… la ruta permite descubrir toda la costa vasca. Las panorámicas son impresionantes y el encanto está asegurado al pasar de una orilla a otra de rías y estuarios en pequeños transbordadores.

Con el paso de los siglos y el avance de la Reconquista, el Camino Francés fue ganando fuerza. Antes de que los reyes navarros patrocinaran con sus obras el acceso a España por Roncesvalles, la ruta discurría por el conocido como Camino Primitivo. Entrando por Irún y recorriendo el largo valle del Oria, la ruta se adentra en el encantador Goierri guipuzcoano, donde encuentra el mítico paso de San Adrian.

Paso obligado en las montañas de la sierra de Aizkorri, el túnel de San Adrian es un para je inolvidable. Una vieja calzada trepa hasta él y se adentra después en un magnífico hayedo donde el silencio es el único protagonista. Dan ganas de sentarse allí y pasarse horas mirando los colores de las hayas y del musgo, que crece por doquier.

Después la ruta baja a la Llanada alavesa, donde se diseminan pueblos cargados de historia y ermitas con frescos hermosos. El cereal propio de estas tierras cede el testigo a los viñedos al llegar a La Rioja, donde Santo Domingo de la Calzada recibe al peregrino con todos los servicios propios de una villa nacida al amparo del Camino Francés.

En cualquiera de las dos opciones, las flechas amarillas impiden perderse, pero los refugios y albergues no son tan habituales como en el Camino Francés. Las etapas deben organizarse con más previsión para hacer coincidir las noches con los pocos refugios existentes. Pero en cierto modo, ahí está también su encanto, es una especie de vuelta a hace unos cuantos años, cuando al llegar a un pueblo debías buscar al párroco para que te encontrara algún sitio donde pasar la noche. Hoy, quizás todo resulta demasiado fácil en el Camino Francés y estos otros caminos recuperan el espíritu jacobeo anterior al furor de la peregrinación a Compostela en estos años anteriores y posteriores al cambio de milenio.

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Un comentario to “Dos caminos a Santiago en Euskadi”

  1. Blanca dice:

    Muy buenas! Me está encantando tu blog y ayudando muchísimo para organizar mi primer Caminillo a Santiago, en julio. Lo haré sola y el Camino que más “me tira” es el Camino de la Costa precisamente por lo que explicas: porque aún conserva ése espíritu del peregrinaje jacobeo de principios. Temo que en el Camino Francés no encuentre esa soledad y silencio que tengo ganas vivir y tb al que tengo gans de enfrentarme.
    ¿Lo recomendarías para una primeriza, sola? Ah! Tengo 28 años (no sé si la edad es importante pero bueno…) Salgo a correr varias veces por semana desde hace mucho tiempo y voy al gimnasio tb. Pienso q estoy en forma pero hablan de cuestas infinitas… :-/

    Muchas gracias y saludos!