El Bierzo, la despensa del Camino

Cuenta tu experiencia (2)

Protegido por altas montañas que lo convierten en una especie de olla natural, el Bierzo aparece en cuanto quedan atrás las inabarcables llanuras de Castilla. El puerto de Foncebadón custodia la entrada a estas inesperadas tierras fértiles de huertas y agua abundante. Son apenas dos etapas llanas, rodeadas de un auténtico vergel. Después llega el puerto de O Cebreiro, en el que el Bierzo queda atrás para ceder el testigo a la esperada Galicia.

Apenas dos etapas en tierras bercianas, pero dos etapas que el peregrino recordará por la calidad de su gastronomía. Ya sé que siempre damos vueltas a lo mismo, a lo bien que se come, a lo bien que se cena… Pero es que cuando haces el Camino, la comida se convierte en uno de los mayores alicientes para romper la rutina de la peregrinación. Y en el Bierzo el aliciente es mayúsculo.

Suculento botillo del Bierzo

Suculento botillo del Bierzo

Pimientos rojos asados a la leña, castañas en aguardiente, verduras del tiempo, buenos vinos de cuerpo recio… pero sobre todo embutidos. Ya al llegar a Molinaseca, el primero de los pueblos de la comarca, el aire se impregna de los adobos y aromas propios de los embutidos que preparan en las fábricas cercanas. Pero es en Cacabelos, en sus tascas varadas en el tiempo y en sus bodegas familiares donde es obligado hacer un alto en la ruta para degustar los famosos embutidos bercianos.

Entre todos ellos sobresale por merito propio el botillo, un embutido regordete en el que hay una especie de batiburrillo de diferentes partes del cerdo. Rabo, espinazo, lengua y carrillera son algunos de sus ingredientes, pero la base principal es la costilla, que debe superar el 60% del contenido. Todo ello aderezado con un montón de pimentón y metido a presión en una tripa atada con cuerdas, como si se tratara de un paquete de regalo.

Y realmente es un regalo para el paladar. No se come crudo, sino que se hierve con paciencia durante horas y se sirve con patatas cocidas y berza. Bien calentito y regado con un buen vino del Bierzo, los fríos de este invierno tan duro no tardan en olvidarse.

¡Buen provecho y mejor Camino!

Etiquetas: , , , ,

2 comentarios to “El Bierzo, la despensa del Camino”

  1. SuperSonic dice:

    Uf, me gustу! Tan clara y positiva.

  2. Nina Krumroy dice:

    effective luck as you